Conclusiones transportín

Tras su primera travesía, tengo que decir que el sistema para acoplar un transportín a una rígida de carbono sin agujeros y eje pasante ha ido muy bien, sin novedad (era de esperar de un sistema tan sencillo). Aún así, algunas conclusiones:

Aunque inicialmente no lo monté con las pletinas Tubus, antes de salir se me activó el sentido arácnido y pensé que llevarlo tan ajustado a la cubierta podía ser un error (por si había algún pequeño ajuste una vez en marcha, flexiones o en el peor de los casos tenía que cambiar la cubierta en plena ruta). Fue un acierto poner las pletinas y de ese modo separar un poco más el transportín de la cubierta, pero no por lo que yo había supuesto, fue por el barro pegajoso. Con los donuts de barro y menos de medio cm de distancia entre la cubierta y el portabultos, hubiera parecido una cuba regando purines.

Cuando he llevado otros transportines, todos tenían una plataforma que servía de guardapolvos/guardabarros. Este no la tiene, y como consecuencia el saco y la esterilla se me llenan de polvo, o peor, se me pringan de barro o se me mojan (la esterilla me da un poco igual, pero antes no los metía en bolsa de supermercado hasta que se ponía a llover y ahora lo tengo que hacer sólo por encontrarme con el firme mojado). Se me ocurren dos soluciones. Una sería fabricar una plataforma guardapolvo/ guardabarros a partir de una portada de plástico de las de encuadernar en A3, cortada a medida para que entrara entrelazada entre las barras transversales del transportín, que a la vez la sujetarían, y la otra más obvia es viajar con el saco dentro de una pequeña bolsa impermeable (sea comprada o sea una bolsa de plástico algo más resistente de lo normal). Pienso que la segunda opción es la mejor porque la plataforma guardapolvo/guardabarros no me evita la lluvia, en cuyo caso tendría que meter el saco en bolsa impermeable aunque llevara guardabarros.

Y como última consideración, resulta que me queda mucho espacio entre la bolsa del sillín y el portabultos, lo que me permite meter una bolsa de sillín bastante más grande. Creo que me cabe bien una bolsa grande en vertical… estoy pensando en un modelo como éste o como éste, o si me siento bilbaino una Topeak MondoPack Hydro (aunque creo que ésta puede ser demasiado grande, pero me gusta que no haya que desmontarla para tener buen acceso). Tengo que investigar bien qué tamaño tienen y, en cualquier caso, habría que mejorar el sistema de enganche porque tal y como vienen, seguro que pendulan (los enganches deberían actuar como cinchas de compresión de mochila, rodeando la bolsa). Lo del espacio para un botellín extra sería más para cuando no llevo la esterilla (si la llevo, me cabe un botellín de agua embotellada comercial, de las de medio litro, dentro de la esterilla). Tengo que meditar si necesito el espacio extra de una bolsa de sillín grande por encima del de la bolsa de sillín pequeña. Quizá me podría valer para meter las cosas de mayor peso y menor volumen que suelo llevar en la mochila: linterna, baterías extra, navaja multiusos, documentación y dinero, teléfono, llaves de casa o el botiquín… y dejar la mochila sólo para ropa).

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Camino del Cid. La conquista de Valencia en BTT

Según el Consorcio Camino del Cid, el recorrido para BTT tiene una longitud total de 1.485 km que dividen en los siguientes tramos que discurren por las siguientes provincias:

  1. El destierro: Burgos-Guadalajara-Soria. 297 km aprox.
  2. Tierras de frontera: Guadalajara-Soria-Zaragoza. 278 km aprox.
  3. Las tres taifas: Guadalajara-Zaragoza-Teruel. 312 km aprox.
  4. La conquista de Valencia: Teruel-Castellón-Valencia. 251 km aprox.
  5. La defensa del Sur: Valencia-Alicante. 249 km aprox.

Incluyen dos variantes:

  1. Ramal de Álvar Fáñez: Guadalajara. 71 km aprox.
  2. Anillo Gallocanta: Zaragoza-Teruel. 49 km aprox.

Esta travesía se corresponde con el tramo 4. La conquista de Valencia: Teruel-Castellón-Valencia. Tiene pequeñas adaptaciones al objeto de pasar por fuentes, supermercados, bares, desplazarse hasta el sitio en el que dormir por libre, o evitar la monotonía de la Vía Verde Ojos Negros.

Para más detalles visitar la web oficial del Consorcio Camino del Cid: rutas en BTT-MTB.

Yo hice la travesía en tres días durmiendo por libre que me resultaron muy duros por el viento Sur, es decir, por el calor y sobre todo por el viento en contra… El viento Sur puede endurecer mucho esta ruta, de ahí mi etiqueta de dureza.

Para descargar el track de las etapas, pinchad sobre el día:

Día 1. Cella – Fuentes de Rubielos. Sábado 23/06/18.

Madrugo para acercarme a Valencia y coger el tren que me dejará en tres horas en Cella, punto de inicio de la ruta. Los abuelos nos estresamos con estas cosas, comprar con antelación los billetes (perderé el tren), dónde dejo el coche (perderé el tren), de qué andén sale (perderé el tren), finalmente consigo tomarlo y empiezo a relajarme.

El problema de las tres horas de viaje es que al comenzar a media jornada, tienes menos horas de pedaleo y para cuando llegas más te vale haber llevado comida. Yo en el tren me comí un bocata de jamón con tomate.

La bici viaja limpia como nunca la llevo… y en menos de 20 km es un pegote de barro “fraguando” a toda velocidad. Yo tenía planeado hacer esos 20 primeros km entre Cella y Teruel en menos de una hora y sorpresas te da la vida, trampa de barro entre Caudé y Concud. Seguro que en esta zona Babieca perdió alguna herradura. La senda de Alfambra me hace olvidarme un poco de la trampa de barro.

Afortunadamente entrando en Teruel hay una gasolinera con lavadero. Lavar, engrasar y marcha… hasta una fuente para cargar agua, lo que será una constante a lo largo de la travesía de tres días con un viento Sur que te amojama.

Abandono Teruel, que sin ser una megalópolis, es lo suficientemente grande como para agobiarme (me agobio fácil, lo se). Salgo por el precioso Camino de la Suerte, con el que conecto con la Vía Verde Ojos Negros. Camino fácil… pero viento en contra.

En Puebla de Valverde cargo agua y me tomo un café con hielo y un plátano. Saliendo me dirijo hacia unas nubes tormentosas que ya están tronando. Preocupado porque el tipo de firme de las pistas por las que ruedo puede convertirse en una segunda trampa de barro, llego a Valbona donde cargo agua, me tomo una barrita y un café.

Saliendo de Valbona comienza a llover justo cuando llego al Corral del Repartidor, un refugio libre. Me meto dentro y al minuto llega un aborigen haciendo rally con una Citroen Jumper, pidiendo paso para meterla en el refugio porque -según dice- viene piedra. Y así es, comienza a granizar. Charlamos mientras empiezo a meter mis cosicas en bolsas esperando a que escampe.

Cuando casi ha parado, voy saliendo. La temperatura ha bajado un poco y no se ha hecho barro pegajoso. Me dirijo contento hacia el embalse de Valbona que está bonito de verdad. Luego pongo rumbo hacia Mora de Rubielos, donde compro merienda, cena y desayuno previendo que para cuando llegue a Rubielos de Mora el supermercado estará ya cerrado.

Con la compra hecha, meriendo con tranquilidad y salgo hacia Rubielos de Mora. Efectivamente, por la senda de subida al Mas del Pozo baja un riachuelo que me retrasa lo suficiente como para llegar pasadas las 20:00h a Rubielos, no obstante dejo el waypoint del Charter. Cargo agua y sigo hacia Fuentes de Rubielos, donde dormiré hoy. El primer sitio en el que había pensado dormir era la fuente del Moral… pero como no daba agua, sigo hasta la ermita de Santa María Magdalena (s. XV), cuya fuente tampoco da agua… el tema del aseo se complica (la hidratación no tanto, tengo medio bidón y del charter de Mora de Rubielos me he traído tres zumitos y tres batidos de cacao). No obstante, me quedo aquí a pasar la noche de San Juan porque tiene un pórtico precioso en el que seguro que duermo bien.

Monto el nido, ceno (bocadillo de sardinillas picantes, un zumo y un batido con galletas) y en cuanto puedo me meto bajo la mosquitera porque no soy el único en la hora de la cena, y están de picoteo…

Etapa dura y larga de auténtico mountain bike: calor, viento, barro, lluvia, granizo. De tó.

  • 103,42 km.
  • 1.233 m de desnivel.
  • 6 horas con 24 minutos en movimiento.

Día 2. Fuentes de Rubielos – Embalse de El Regajo. Domingo 24/06/18.

No he dormido demasiado en la ermita de Santa María Magdalena. Desayuno (galletas de chocolate, zumito y batido de cacao), paso el cepillo a la cadena y mientras se seca el Squirt, me visto y recojo el nido. Bajo por senda hacia Fuentes de Rubielos, donde tiro la basura y cargo agua.

Desciendo por carretera hacia Puebla de Arenoso. Paro en la fuente de La Salud, bebo y me quito el barro del Día 1 con ayuda de una esponja. Higienizado me siento mejor. Descanso en un banco junto a la fuente mientras observo las evoluciones de unos garraferos.

Antes de llegar a Los Calpes, se toma un desvío que primero en bajada y luego en subida con tramos duros nos dirige hacia el barranco de La Maimona. La Maimona tiene tramos ciclables, pero también tiene una gran parte endurera y con patio por los que pateo perdiendo tiempo y fuerzas que luego necesitaré en la ascensión al Collado del Pino Rey. Recomiendo si se lleva equipaje y una bici no endurera ir por carretera desde Puebla de Arenoso hasta Montanejos, se ahorran tiempo y fuerzas. No tiene mucho sentido un tramo así en una ruta alforjera teniendo alternativa, pero bueno, esto es mtb. Seguro que El Cid y Babieca discutieron en este tramo, lo que me extraña es que no se hable de esto en el cantar del Mío Cid.

En Montanejos cargo agua y salgo a través de un puentecito y un camino de herradura con fuertes pendientes hacia Montán, donde trato de recuperar fuerzas comiendo (bocadillo de tortilla de jamón) y echándome la siesta mientras espero que baje el calor. El calor no baja así que salgo a regañadientes mientras observo cómo se forman tormentas.

Me sabe fatal tener que retroceder ascendiendo desde el bar de la piscina (único sitio donde dan de comer) hacia el casco urbano de Montán para retomar la ruta, y este racaneo es el mejor indicio de que no voy bien.

Aunque desde Montán ya se ha hecho parte de la ascensión que concluye en el collado del Pino Rey, se me hace muy larga. Inicialmente por asfalto y posteriormente por pista. Voy pedaleando y parando bajo cualquier árbol que proporcione algo de sombra. Al final, subo empujando la bici al menos el último km. Y hasta así, de sombra a sombra. Ni siquiera saco fotos. La marea está baja y se ven los pilotes…

Tras coronar, bajamos para llegar rápidamente a otra subida en la que parece que me he regenerado un poco, aunque alguna rampa la pateo también. Afortunadamente todo lo que me queda de etapa según el perfil es de bajada y voy dejando atrás las tormentas que me rodeaban sin que ninguna haya descargado en mi camino.

En dirección Caudiel hago la senda de La Molinera, que de verdad me reconcilia con la vida. La marea está alta… Cargo agua junto a la Torre de Aníbal y entro en Caudiel. Saludo a la señora que vende cerezas junto a la carretera y sigo hacia Jérica dejándome caer por la Vía Verde Ojos Negros (algo hay que pedalear por el viento en contra, pero me regenero más de lo que gasto).

En Jérica paro en un bar, y me tomo una cerveza con limón mientras me preparan la cena y el desayuno (hoy es domingo y los supermercados están cerrados, no obstante dejo el waypoint del Charter de Jérica).

Con los mandaos hechos y más optimista, me desvío de la ruta teórica para hacer la senda que discurre por el interior de la Hoz que hace el río Palancia en Jérica y luego me alejo para sacar una panorámica del pueblo. Recupero la Vía Verde Ojos Negros hasta tomar el desvío que me deja donde dormiré hoy: el embalse de El Regajo.

Me baño y hago la colada (ambas cosas sin jabón amigos del planeta… aunque lo que de manera natural 100% se desprende de mi cuerpo da para eutrofizar dos Regajos). Ceno (bocadillo de tortilla de patatas) y monto el nido metiéndome rápido bajo la mosquitera para que los insectos no me roben el bocata de tortilla por vía hipodérmica. Aún así… algo de bocata se llevan mientras monto el nido.

Mañana será mejor.

  • 74,68 km.
  • 1.833 m de desnivel.
  • 6 horas con 18 minutos en movimiento (si a arrastrarse de sombra en sombra se le puede llamar movimiento).

Día 3. Embalse de El Regajo – Valencia. Lunes 25/06/18.

Hoy sí que he dormido bien. Al levantarme compruebo que la humedad nocturna del embalse ha impedido que se me sequen las lycras, asi que monto un tenderete al sol y mientras espero, desayuno (dos magdalenas y un choleck) y voy recogiendo el nido.

Como parece que lo del secado de la colada va a alargarse, me relajo a la sombra, total tarde no es y prisa no hay (aunque me hubiera gustado avanzar aprovechando las horas más frescas del día). Observo una zodiac que avanza despacio pescando al curricán. Soy observado con curiosidad desde un 4×4 de vigilancia contra incendios forestales. Muy relajante este lunes.

Para cuando logro vestirme y salir son algo más de las 10:00h, después de tantas horas en el mismo sitio, me he quedado sin agua y estoy bastante reseco. Tiro la basura en Navajas y mediante un desvío sobre la ruta teórica llego a la fuente de la Ermita de La Esperanza. El agua me sabe a gloria (y esperanza). Este desvío, y el posterior de Vall de Crist los planifiqué para no agobiarme con la monotonía de la Vía Verde Ojos Negros.

A los 7,5 km de ruta me pego un buen almuerzo en Altura. En mi defensa he de decir que había desayunado sobre las 08:00h, no soy de esa clase de ciclistas.

Retomo la Vía Verde Ojos Negros (y el viento en contra), y a la marcha llego a Algimia de Alfara, donde recargo agua, me tomo un café con hielo y la ruta abandona definitivamente Ojos Negros.

Atravieso Torres-Torres en dirección a Codoval, donde cojo la senda alternativa a la ruta teórica. Es ciclable a pesar del cartel que advierte sobre árboles caídos.

Atravieso sin parar Quart de Les Valls, Quartell y Benavites (estos dos últimos tienen fuentes que no manan).

Siempre por carretera se llega a Sagunto, donde recargo agua (caliente) y sigo hacia Puçol, donde me como otro bocata y recargo agua (caliente de nuevo).

Del tirón a través de la Vía Xurra llego a Valencia. Una gran concentración de homínidos me estresa mientras me diluyo en el caos circulatorio. Un corto tramo por el antiguo cauce del Turia nos deja en las Torres de Serranos, que atravieso para dirigirme al final de la ruta, la Plaza de España donde se encuentra la estatua de El Cid (con Babieca) junto a la que me saca una foto una turista que huele a jabón. Hum.

Sólo queda ir a buscar el coche, cargar la bici y dirigirse al hogar.

  • 79,98 km.
  • 451 m de desnivel.
  • 4 horas con 32 minutos en movimiento.

Conclusiones y recomendaciones

  • Mirar la previsión meteorológica. En una ruta que básicamente siempre va en la misma dirección, el viento en contra puede consumir muchas fuerzas. Creo que esta travesía con viento a favor, podría hacerse en dos días parando a dormir en Los Calpes (130 + 120 km), antes de meterse en La Maimona (ahí no te puede coger la noche). Alternativamente creo que es buena idea bajar de Puebla de Arenoso a Montanejos por carretera, se tiene que ahorrar mucho tiempo y muchas fuerzas, y desde Montanejos afrontamos la subida al Collado del Pino Rey a primera hora de la mañana, sin calores.
  • Comprar los billetes (para bici y para ciclista) con antelación. Yo fui un martes con la idea de comprar billetes para un viernes, y me tuve que conformar con billetes para el sábado. Quería iniciar la travesía un viernes para tener supermercados abiertos el viernes y el sábado (para comprar cenas y desayunos). Es importante reservar billete para la bicicleta porque si luego aparece un ciclista de última hora y el revisor se pone tonto… nosotros tenemos billete comprado con antelación.
  • Yo llevé únicamente un bidón de 950 ml. Incluso con el calor que me salió, se puede hacer bien porque hay muchas fuentes (habrá que rellenar siempre que se pueda, claro).
  • Incluyendo los billetes (20,10+3,00 €), los gastos de los tres días fueron menos de 70€.
  • La mosquitera resultó fundamental, y aún así hay que andarse con ojo de tenerla montada cuando los mosquitos salen de caza.
  • En general para travesías BTT de varios días, y sobre todo si se planifica bajar por La Maimona y llevamos pedales automáticos, es preferible llevar un calzado con taqueado blando, y no 100% rígido. Yo en esto patiné… nunca mejor dicho (es la primera vez que tengo zapatillas con taqueado tan duro).
  • Siempre planifico dormir por libre donde hay fuentes, para asearme y para recuperar líquidos a lo largo de la noche. En este caso me fallaron las fuentes el primer día (el segundo ya sabía que no iba a tener agua para beber, pero si para asearme y hacer la colada). En cualquier caso es fundamental cargar agua antes de dirigirse al sitio donde anidemos.
  • Sin posibilidad de recargar baterías. Aunque valoré la posibilidad de llevar un power bank, al final el móvil lo llevé apagado los dos primeros días y lo encendí el último día. Llevo pilas AA recargables en el GPS, en la linterna y en la cámara de fotos. Y un par de pilas AA de repuesto. Todas Panasonic 2100 mAh de Mercadona. En el GPS (Garmin Etrex 30x) una pareja nueva me duraron los tres días.
  • Hablando de la linterna, la llevé porque iba a dormir por libre y porque en la Vía Verde Ojos Negros hay túneles. Sin embargo y al menos cuando yo pasé, la iluminación de los túneles funcionaba.
  • Sobre todo viajando en solitario se me atraganta la monotonía de las Vías Verdes y necesito hacer variantes.
  • Sin averías mecánicas ni pinchazos. Sólo mis viejos guantes Decathlon Rockrider empezaron a desintegrarse. Aún les sacaré algo más de jugo.

Extras

  • Para ver las fotos:
  • El equipaje:

Checklist

Las pilas AA de repuesto no salen en la foto.

Los tracks:

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¿Portabultos en cuadro de carbono, 29″, sin agujeros y eje pasante…?. Sí, se puede

Claro que se puede.

Punto de partida:

  • Cuadro rígido de carbono de 29″ y con eje pasante Syntace style (X-12, 12×142).
  • Sin agujeros en los tirantes ni en las punteras para adaptar transportines.
  • La pinza de freno no sobresale hacia el exterior.
  • Accesorios de Tubus que conservaba de mi anterior rígida desde el 2006: cierre rápido de 18 cm de longitud y enganches para los tirantes. Hice con ellos tres travesías sin novedad.
  • Portaequipajes Pletscher Orión a la tija (825 gr sin los pulpos) que conservaba de mi anterior doble y que en mi actual rígida  ya no necesito porque no tiene suspensión trasera. Sin quejas sobre su funcionamiento… pero carne de Wallapop.

Con estas premisas, los doctores en la ortodoxia del asunto te dan por desahuciado. Los oráculos traen malos presagios. Las runas no te muestran el camino y los arcanos te vaticinan un futuro de cajafruta+pefiles mecalux y el desprecio de la orbe ciclista… herejía!… penitenciagite!.

Objetivos:

  • Portaequipajes fijo y ligero (no es plan de gastarse dinero en una bici sub10 y luego meterle 825 gramazos sólo con el transportín).
  • Paz mental por reutilización de los accesorios Tubus: enganche a los tirantes y cierre rápido.
  • Amplitud de la parte baja del transportin > 170 mm.
  • Que la solución adoptada no haga que mis colegas ciclistas me miren con cara de oler a mierda: NO cajafrutas, NO mecalux. (Hola, me llamo Carlangas Jonhoa y soy otra víctima de la presión ciclista).

Soluciones:

  1. Sustitución del eje pasante de serie (con palanca), por un eje pasante Farnear sin palanca y hueco (con luz de lado a lado).
  2. Estudio de mercado y compra de un Tubus Vega 29″ con una amplitud en la parte de abajo de entre 150-180mm.
  3. Instalación de los enganches en los tirantes sin apretarlos. Ojo, yo ya tenía las pletinas curvadas tras haberlas puesto en mi anterior bici con tirantes de aluminio. Recomiendo curvarlas por primera vez con un mártir de diámetro similar a los tirantes de nuestro cuadro de carbono. Y poner unos trozos de cámara cortada.
  4. Presentación del transportín para que case con el eje pasante, introducción del eje rápido con sus arandelas y cierre del mismo sin apretar.
  5. Bascular el transportín hasta que se encuentre con los enganches de los tirantes. Ajustar los enganches hasta que el transportín quede paralelo al suelo.
  6. Apriete del conjunto.

Yes we can. A mi modo de ver, es una solución sólida -más aún para mis necesidades de carga- y elegante (desde el punto de vista de la ejecución… coincido con el que pueda pensar que poner un transportín a una rígida de rally de carbono es como poner una baca a un deportivo).

En resumen y sin tanto rollo, el truco es poner un eje pasante sin palanca, hueco y con luz de lado a lado. Y usar material Tubus, claro.

Para que la cubierta no vaya tan ajustada, debería haber utilizado las pletinas Tubus del cierre rápido. De momento así se queda, si pongo cubierta con más balón, tendré que ponerlas.

El transportín, junto con las pletinas, el eje, los enganches Tubus y dos arandelas interpuestas entre el eje Farnear y las pletinas (para que el portabultos quede centrado), da un peso de 678 gr. Al cambiar el eje original de la bici (64 gr) por el Farnear (39 gr) he aligerado 25 gr. Por tanto, al poner el portabultos añado a la bici 653 gr, que son 172 gr menos que si hubiera puesto el portabultos Pletscher (825 gr).

Cuidado que estamos hablando de bastante dinero. Yo he reutilizado los accesorios Tubus que ya tenía: eje rápido (10€) y enganches a los tirantes (27€), y pude localizar en Amazon un Tubus Vega 29″ casi nuevo (54€), y en Aliexpress un eje pasante (26€) barato para lo que he podido investigar. Vamos que si partes desde cero te plantas en 150€ tranquilamente. Ahora me acuerdo de las alforjas Deuter que vendí en 2013… no creo que las hubiera vuelto a usar en travesías, pero sí para ir al trabajo, recolectar productos del campo/monte o en un entorno urbano, para hacer los mandaos y tal. Al menos, aún conservo la Axiom trunk bag (estaba deteriorada como para venderla). Sin prisas, después del verano rastrearé unas alforjas de esas con un Camino de Santiago.

Solución menos cara: invertir tiempo en localizar un portabultos con las medidas adecuadas, pero de otra marca más barata que Tubus. El problema es que cuesta encontrar otras marcas que proporcionen un esquema con las medidas de su producto. Debe ser un portabultos para 29″, con una amplitud mayor de 170 mm y el enganche al eje debe ser una pletina amplia para que se apoye bien el cierre rápido (en otros portabultos adaptados para evitar la pinza de freno habría que poner a modo de eje rápido una varilla roscada con sus tuercas… el resultado es el mismo, sólo se tardará un poco más en arreglar un pinchazo en la rueda trasera.

Conclusiones tras su primera travesía AQUÍ.

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Dedos crujientes (posición nueva neutral)

Perro viejo no aprende trucos nuevos…

Ahora que ya no me crujen los dedos gordos de los pies, noto que algo me falta… Ese levantarse de la cama por las mañanas e ir chasqueando los dedos gordos de los pies camino del baño. Ese crujido que sorprendía al oyente y que me reafirmaba en una discusión con sólo poner los brazos en jarras… y ponerme de puntillas Mussolini style. He perdido mi hecho diferencial. La masa me absorbe.

Mussolini

George C. Scott emulando a Jonhoa Mussolini

Es una cuestión que creo que se inició tras la Transpirenaica, en el año 2006. Hacia 2009 decidí cambiar las zapatillas (Adidas Minrett) pensando que quizá estuvieran deformadas y me estaban provocando esos chasquidos. Con las nuevas (Adidas El Moro y Shimano MT51), la cosa no cambió. Con el tiempo asumí mis dedos gordos crujientes como parte de mi encantadora personalidad. Total, era algo que no me dolía ni me molestaba lo más mínimo.

Llegamos a finales de 2017, toca jubilar las zapatillas y el Olentzero se porta bien (poclaro, pago yo). Al ir a poner las calas en las nuevas zapatillas me comentan lo de la “posición nueva neutral“.

Y allá que voy, en vez de ponerlas -como toda la vida- donde coincide el juanete con el eje del pedal automático, me decido a innovar y pruebo a ver qué es eso de ponerlas en la posición nueva neutral (en el punto medio entre la articulación del metatarsiano y la falange proximal de los dedos gordo y meñique).

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Dejando de lado la cuestión del supuesto incremento del rendimiento que esto proporciona (que en mi caso achaco más bien a la renovación conjunta de zapatillas, calas y pedales automáticos… todos ellos petados de km y holguras), la realidad es que en un mes de uso (340 km), los chasquidos casi han desaparecido. Osea que lo de la biomecánica va a ser cierto. Sapristi.

El perro será viejo pero sigue aprendiendo trucos.

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Mantenimiento válvulas

La utilización de líquido antipinchazos de látex en base agua acorta la vida de los obuses de las válvulas (sean éstas Schrader o Presta). Con el paso del tiempo, el colesterol de la válvula se incrementa hasta dificultar el hinchado (o deshinchado), y el desenroscado del obús para meter una nueva carga de líquido antipinchazos.

Otra manera de cargarse los obuses -es mi especialidad– es doblarlos al hinchar con la bomba de mano en mitad del monte.

Como quiera que el precio de las válvulas tubeless completas es elevado, una manera de prolongar su vida es aprovechar el cambio de cubierta para hacer su mantenimiento.

Si partimos de un líquido antipinchazos de látex en base agua, la idea es desmontar la válvula de la llanta y sumergir sus partes (el cuerpo y el obús abierto) durante un par de horas en agua. Es muy importante que el antipinchazos no haya llegado a secarse del todo. Si se ha secado del todo habrá problemas.

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Cepillos, llave de radios y herramienta de plástico para desmontar obuses Presta

Nota: dependiendo del nivel de colesterol en la válvula Presta, para desmontar el obús mejor que la herramienta de plástico que suelen proporcionar los fabricantes, yo prefiero usar una llave de radios. Me ha pasado que la herramienta de plástico gire sobre un obús inmóvil. En otra ocasión tuve muchos problemas para retirar la válvula tubeless porque no lograba desenroscar la arandela exterior… desde entonces siempre pongo una gotita de aceite antes de enroscar esa arandela y me va muy bien.

El agua tendría que ablandar los restos de látex de modo que podamos eliminarlos en su totalidad del cuerpo de la válvula. Puede que incluso podamos limpiar el obús… Si a pesar de este proceso el obús sigue sin funcionar bien, habrá que desecharlo y sustituirlo por uno nuevo.

Para el caso de cámaras con líquido antipinchazos de látex en base agua, entiendo que también es posible tratar de limpiar el cuerpo de la válvula, aunque lo veo más complicado. Lo que es seguro es que se podrá hacer el mantenimiento o sustitución del obús (si éste es desmontable, claro).

Obuses para válvulas Presta

Los obuses para las válvulas Presta se pueden adquirir a granel (french presta valve core) por internet a un precio muy interesante frente al de la renovación de la válvula completa. Únicamente hay que adquirirlos contando con los plazos de entrega (vamos, cuando aún no hacen falta)

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De izquierda a derecha: obuses Presta Mavic junto a válvula Mavic, válvula DTSwiss con su obús y obuses comprados a granel

Ojo, no todas las cámaras con válvula Presta son desmontables. Si no es desmontable, podremos desmontarla ASÍ.

Obuses para válvulas Schrader

Aunque también se pueden solicitar a los magos de oriente, los obuses de las válvulas Schrader (sean válvulas tubeless o válvulas de cámara) se pueden solicitar gratis en cualquier concesionario o taller de venta y reparación de neumáticos de vehículos a motor (los obuses de las válvulas tubeless Schrader de los vehículos a motor en la mayoría de los casos son similares a los de las válvulas Schrader de bicicleta).

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Sistema Schrader, de izquierda a derecha y de arriba a abajo: obús, válvula tubeless automoción, cámara y válvula tubeless de bicicleta

En los talleres de automoción se suelen sustituir las válvulas tubeless en cada cambio de neumáticos, y la mayor parte de las veces los obuses están en buen estado. Antes de desmontar los neumáticos, se desinflan desenroscando los obuses, y entiendo que no tendrán problema en dar un puñado. De este modo, recuperamos y reutilizamos unos obuses que el taller gestionaría como residuos, dándoles una segunda vida, protegiendo así el medio ambiente (y de paso nuestro bolsillo).

Desafortunadamente los obuses Schrader no valen para válvula Presta (y viceversa).

Más artículos de mecánica AQUÍ.

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No future

Gracias a las e-bikes cualquier mortal puede llevar a ciertos sitios unas geometrías, unas cubiertas y unos recorridos de suspensión que sólo unos pocos son capaces de llevar con sólo la fuerza de sus piernas. Y luego tirarse abajo con la seguridad que da esa geometría, esas cubiertas y esos recorridos de suspensión. Y repetir la jugada unas cuantas veces a lo largo de la mañana hasta que la primera o la segunda batería aguanten. Vamos, lo que se ha venido haciendo gracias a los remontes.

En general, la inaccesibilidad de los espacios naturales protegidos ha permitido la conservación de los valores que han motivado su protección ambiental. La protección de la inaccesibilidad, conduce posteriormente a la protección administrativa.

Como antes hicieron las 27 velocidades, las suspensiones, la reducción de peso y la mejora de los frenos en las bicis 100% tracción animal, las e-bikes incrementan la accesibilidad y con ella, la presión del uso público en lugares donde antes sólo llegaban unos pocos.

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Si Sid Vicious hubiera conocido el kalimotxo, no hubiera muerto de sobredosis… hubiera muerto de cirrosis. Se ve que el chiquillo no llevaba el buen camino.

Hay ciclistas que se sienten extrañamente ofendidos por las e-bikes. Yo las veo como a las motos, van a otro ritmo, un ritmo que no es el mío a día de hoy. Quién sabe en un futuro qué valoraré más: los kilómetros de ruta o el tiempo invertido.

Sin embargo, temo las consecuencias regulatorias de este aumento de accesibilidad y el hecho de que la administración no parece diferenciar entre los usuarios 100% tracción animal y los que llevan la asistencia de un motor.

Éramos pocos y parió la abuela.

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29. Efectos colaterales

Tras unas cuantas entradas muy aburridas sobre nuestras conversaciones con la administración autonómica, ahí va una entrada más prosaica.

Después de leer los sesudos análisis geofísicodeportivos que al respecto hay por la red, me doy cuenta de que soy un insensible, lo único remarcable que ha tenido mi paso a 29″ (aparte de pasarme de frenada en unas cuantas curvas y que de pronto algunos me devuelvan el saludo) ha sido… que la cámara de repuesto de 29″ de Decathlon (2,99€) no cabe en mi apretada bolsa de sillín.

La de 26″ básica de Decathlon me cabía, junto con la multiherramienta y una cajita (con parches auto-adhesivos, eslabones de cadena, power link, cordel para soltar power link, patilla e hilo y aguja de coser), pero con la 29″ era imposible.

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De izquierda a derecha: cámara 29″ Decathlon, 29″ Maxxis y peso publicitado por Maxxis.

La solución para poder seguir llevando mis cosicas en la bolsa de sillín ha pasado por hacerme con una cámara Maxxis de 29″ ligera (aunque no tan ligera como dice la marca) por 3,68€. Es un buen precio comparado con la cámara de Decathlon, si tenemos en cuenta el peso, el volumen y que el obús es desmontable en la Maxxis (si es que lo que queremos es meter líquido antipinchazos).

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De izquierda a derecha: cámara 29″ Decathlon y cámara 29″ Maxxis Ultralight.

La cámara 29″ de Decathlon se quedará en el taller casero, para talonar neumáticos tubeless.

(Bueno, vale, también he notado que la bici baja muy bien una vez que logras que vaya por donde quieres tu y no por donde quiere ella).

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