La Transpirenaica en MTB

Día 0. 13/07/07. Valencia-Figueres

Ahora, desde el tren, comprendo que la tensión acumulada durante estos meses de preparativos era lo que me tenía inquieto, y no la Transpirenaica en sí misma.

De todos modos, nunca había tenido preparado el equipaje el día antes de un viaje. Esto es un claro indicativo de que, a pesar de todo, esta aventura me inspira mucho respeto.

Mientras me alejo de Valencia, y me acerco a mi tierra, noto que por fin acaba la etapa de los preparativos y comienza la aventura. Esto me relaja.

Hoy dormiré en Figueres, y mañana en cuanto abran la oficina de MRW, recogeré a la niña, la montaré, la engrasaré y comenzaré a pedalear.

Será en el momento que comience a rodar cuando realmente me vea libre.

Dos semanas con una sóla peocupación.

Dos semanas de libertad.

PD: ¿decía que la aventura empieza mañana?, pues será porque yo quiero… al ir a coger una habitación en una pensión infecta de Figueres, me ha entrado un tipo diciendo: “no soy maricón ni nada de eso, pero estoy en una habitación doble y si quieres compartimos gastos”. DATO: el tipo llevaba los ojos perfilados. HUYE, hu-ye-ye-ye-YEAH!. Huí a otro establecimiento. Pensión “Can Bartis” (Figueres): Yo recomiendo. Habitación sencilla, con baño todo muy nuevo, 25 €.

  •  Cena: entrecot con guarnición y tarta de crema quemada.

Día 1. 14/07/07. Figueres-Sant Pau de Segúries

Hoy por fin he comenzado.

En primer lugar, recoger a la niña a las 09:00 h, montarla, engrasarla y enviar la bolsa a Hondarribia… total, salgo a las 10:00 h.

He salido desde Figueres, para conectar con la Transpirenaica en Albanya. En Albanya compro un bocadillo (chorizo amb tomaca) que a duras penas logro meter en el camelbak.

Desde allí, la subida al Coll de Riu… una toma de contacto muy dura. Con el extra de las temperaturas por encima de los 33º C. El descenso impresionante. Aparezco en Sadernes donde me tomo la mitad del tremendo bocadillo que me han puesto en Albanya.

Me esperaba lo peor en la subida al Collado de Sant Pau, sin embargo he ido bien, o no era tan dura como la del Coll de Riu.

Duro y divertido.

PD: me he encontrado con tres gallegos en Sadernes que están haciendo la misma ruta que yo. Mismas impresiones que yo respecto al Coll de Riu. Me consuela.

  • Habitaciones “Aurora” (Sant Pau de Segúries): No recomiendo. 40 euros. Gente antipática a la que parece molestar tener que dar una cena y un desayuno. He pasado frío mientras cenaba, y a la mañana me he ido sin desayunar hasta Camprodón.
  •  Cena: escalivada, bistec con guarnición y helado de turrón.

Día 2. 15/07/07. Sant Pau de Segúries-La Molina

Sorprendentemente, hoy no estaba cansado, aunque al final de la etapa iba bastante desnatado (medio entero).

He salido de Sant Pau de Segúries sin desayunar (cabrones). Lo he hecho en Camprodón, un pueblo precioso.

Saliendo de allí, se pasa por La Roca, un pueblecito encaramado a una roca, y poco después se comienza el ascenso a la Collada Verda. Para hacerse una idea, los caseros van por allí en moto de trial… la bajada impresionante.

En Ribes de Freser me he encontrado de nuevo con los gallegos. Por lo que se ve, uno de ellos lleva una rodilla mal, lo que les hace ir poco más o menos que a mi ritmo.

La ascensión a la Collada de Toses, por carretera, se me ha hecho muy larga. Sobre todo por los críos mentales que no pueden circular por una carretera de montaña sin ir haciendo rally.

Me alojo en La Molina, en un hotel que me recuerda al “Overlook” de El Resplandor. Ahora mismo voy a revisar la bañera

PD: a ver cómo estoy mañana, pues tengo el culo un poco magullado (si, el culotte Etxeondo es precioso, pero mi culo prefiere el Specialized).

PD2: creo que empiezo a adaptarme a esta nueva rutina… ¿quién me parará?.

  • Hotel “Solineu” (La Molina): Yo recomiendo. Alojamiento, cena y desayuno 46 €
  • Cena: Ensalada, raviolis, pollo guisado y tarta de Santiago.

Día 3. 16/07/07. La Molina-Tuixén. La Molina-Tuixén

Hoy en el Hotel Solineu me he pegado un desayuno como Dios manda, llevándome además comida para el almuerzo. Encima, he podido desayunar muy temprano, gracias a los empleados del turno de noche que muy amablemente me abrieron el buffet. Para acabar, me quisieron regalar un bidón con publicidad del Hotel (las estaciones de esquí cada vez buscan más a los ciclistas fuera de temporada). No lo cogí, el peso…

Con todo, me preocupa el picor de garganta. Seguro que es consecuencia de la cena en Sant Pau de Segúries. Andaba destemplado tras el esfuerzo y el día de calor que me salió, y pasé frío mientras cenaba.

La subida al Coll de Pall es muy dura al inicio, ya que se lleva a cabo por los accesos que se abrieron para plantar los postes de los arrastres de la estación de esquí. Al final se suaviza, para llegar a una miniestación de esquí que hay por encima de La Molina. La bajada a Baga se hace a gran velocidad.

El Coll de Torn es más fácil de subir, pero en cambio es más complicada la bajada, hasta tomar una carretera por la que se aparece junto a Josa de Cadi, un pueblo precioso. Desde allí, llego hasta Tuixén, donde dormiré hoy.

PD: hoy no he visto a los gallegos, pero sí las huellas de sus Larsen TT en los tramos de tierra. Esto, a pesar del GPS y los mapas, da mucha seguridad en los cruces. Creo que esto se debe a ir solo.

  • Cal Farragetes (Tuixén): Yo recomiendo. Buen ambiente, habitación, conexión a la red, cena y desayuno 43 €.
  • Cena: ensalada, pasta, filete y helado.

Día 4. 17/07/07. Tuixén-Llavorsí

Definitivamente, hoy me he levantado con el conocido picor de garganta. Ya está claro que me resfrié en Sant Pau de Segùries.

Tras despedirme de una pareja de holandeses que también están haciendo la Transpirenaica en bicicleta, aunque por carretera, he salido bien temprano de Tuixén. Aunque hacía buen tiempo, también hacía fresco en el descenso desde Tuixén hasta el inicio de la subida al Coll d´Arnat, pues temprano es una zona sombría.

La subida al Coll d´Arnat me ha encantado, así todas. Pista en buen estado con pendiente suave y constante. Casi en el Collado de Arnat, me he encontrado a otros dos holandeses (¿…?), esta vez en bicicleta de montaña. Estaban asfixiados. La razón, que habían subido por donde yo iba a bajar inmediatamente. Una bajada por una pista en mal estado, rápida y divertida, pasando por Castella de Tost, hasta Noves de Segre.

Desde allí, se inicia la subida hacia Sant Joan de l´Erm, pasando por Argestues, donde me he desviado por error de la ruta, metiéndome por un camino hacia una vivienda, donde me ha salido por sorpresa un puto-perro que me ha mordido. Afortunadamente, el mordisco ha sido menor, aunque a ese cabrón le entraban enteras mis dos piernas en la boca.

Las pistas de subida hacia Sant Joan de l´Erm son una preciosidad. En la bajada a Llavorsí me extravié ligeramente (pérdida de una media hora entre reubicarme y retornar a la ruta).

He llegado muy temprano a Llavorsí, lo que me ha permitido elegir alojamiento y comprar el desayuno del día siguiente.

  • Hostal “La Noguera”: 35 euros habitación + cena. Aunque tienen espacio para guardar la bicicleta, me han permitido subírmela a la habitación para que no me condicionara la hora de salida por la mañana (por el mismo motivo no cogí desayuno). Empiezo a creer que eso de que en los pueblos se madruga es falso. Donde se madruga de verdad es en las ciudades.
  • Cena: ensalada, gazpacho, espaguetis y tarta de Santiago.

Día 5. 18/07/07. Llavorsí-Torre de Cabdella

He salido de buena mañana desde Llavorsí, dirigiéndome por una carretera sombría hasta el desvío a Arestuí. Enseguida comienza la única subida de esta etapa… se trata de una subida de 30 km, y un desnivel de 1.430 m. Cuando llego a Arestuí me empiezo a preocupar porque no había comprado almuerzo en Llavorsí, así que empiezo a dar vueltas por el pueblo, pero tal y como me temía no hay bar. Afortunadamente, una paisana se presta a hacerme un bocadillo. Por cierto que me encuentro con los tres gallegos, que han pasado la noche en ese pueblo.

Mientras pago mi bocadillo, ellos se han ido preparando y salimos juntos. Enseguida me toman delantera, pero sabiendo lo que hay por delante, prefiero no intentar seguirlos e ir a mi ritmo, digamos, más turístico. Se pasa el desvío a Baiasca y enseguida comienza la pista de tierra por la que se sigue toda la subida. Es ahí donde los pierdo de vista, no los volveré a ver en toda la ruta, no obstante, disfruto en esta etapa de las señales que va dejando el pelirrojo -una máquina- en los desvíos a sus dos compañeros. La subida se me hace bastante dura, a pesar de que voy parando para sacar fotos (para descansar, vaya).

El picor de garganta ha derivado en una ligera fiebre, y menos mal que me lo esperaba, sino me hubiese preocupado por el mordisco del perro, pensando que la fiebre fuera por una posible infección. Quizá por ello, y por el viento que hay por la zona del refugio de Quatre Pins, me abrigo a tope mientras almuerzo en el refugio. Aún así, estoy helado.

Desde el refugio en ligera subida por una pista en muy buen estado, paso sin darme cuenta por la mayor altura de la Transpirenaica, el Coll de la Portella (2.250 m). Con todo, de acuerdo al perfil de la etapa, en los 16 km desde el refugio de Quatre Pins (2.170 m), pasando por el Coll de la Portella, hasta el Coll de Triador (2.180 m), los desniveles son mínimos, sin embargo los 16 km de sube-baja se me hacen interminables.

La bajada desde el Coll de Triador (2.180 m) hasta Espui (1.300 m) es muy rápida, por una pista revirada de tierra, pero bastante buen firme. Se baja a mucha velocidad, lo que puede ser peligroso.

Esa bajada tan rápida desde unas pistas desiertas hasta Espuí me hace aborrecer un poco el pueblo, al encontrarme sin transición alguna con la civilización. Bueno, eso y la gran cantidad de grúas levantando inversiones, digo, casas. Ahora lo pienso, y Espuí es muy bonito, pero en el momento decidí no quedarme, y seguir hasta la Torre de Cabdella, donde devoré unas galletas de chocolate mientras buscaba donde alojarme… al final, en un albergue a la salida del pueblo.

Este albergue se integra dentro de la Pedals de Foc, por lo que está especializado en ciclistas. Manguera, colgadores para bicis, pasta a discrección de cena… Además allí siempre hay ciclistas con los que comentar el día. Me encontré con tres que estaban haciendo la Pedals y dos catalanes que estaban haciendo la Transpirenaica.

  • Alberg La Torre“: Yo recomiendo. Instalaciones renovadas en parte, y todo limpio. Habitación y baño compartido, cena, desayuno y almuerzo para llevar: menos de 30 €.
  • Cena: ensalada, pasta a discrección y helado.

Día 6. 19/07/07. Torre de Cabdella-Bonansa

Hoy me ha gustado mucho la etapa. Puede que se deba a que ya no tengo fiebre (sólo congestión). Puede que el calor que pasé la noche en el albergue de la Torre de Cabdella tenga algo que ver en mi mejora.

Fresco por la mañana, que enseguida se pasa cuando se comienza a ascender hacia el Coll d´Oli, pasando por Astell y Guiró. El último tramo, prácticamente desde Guiró, toca hacerlo empujando la bici.

La subida hacia el Coll de Sas, hasta Sentís se me ha hecho fácil, pero a partir de ahí se me ha hecho algo pesada. Cuando salía de Guiró, llegaban los catalanes a repostar agua.

Siguiendo el consejo de los dos catalanes, hoy en vez de finalizar la etapa en el Pont de Suert, la he alargado hasta Bonansá. La diferencia entre ambas poblaciones es que la primera es una pequeña ciudad alrededor de una carretera nacional, y la segunda -Bonansá- es un pueblo muy bonito.

Aunque he visto las huellas de sus neumáticos, hoy no he visto a los gallegos. Parece que definitivamente me han tomado la delantera. A cambio, llevo por detrás a los dos catalanes, lo que es muy tranquilizador.

Estoy muy animado, porque a pesar de haber maldormido en el albergue de la Torre de Cabdella, me he visto con fuerzas.

PD: aunque hoy ha hecho muy buen tiempo, durante la noche ha habido una tormenta seca con un montón de rayos.

  • Casa Luís“: Yo recomiendo. Casa con sabor de auténtico turismo rural. Habitación con baño propio y desayuno, 18 €.
  • Cena: en el bar que hay enfrente de “Casa Luís”: revuelto de ajos, calamares a la romana y tarta de almendras, 14 €.

Día 7. 20/07/07. Bonansa-Viu

Probablemente la etapa de hoy no me ha gustado porque no me siento bien. Sigo con una congestión tremenda.

En la bajada hacia Seira, justo por donde está el desvío a La Muria y una explotación ganadera, es difícil encontrar la ruta.

En esa bajada, mientras estaba descansando/atendiendo una llamada, me han alcanzado los catalanes, que me han advertido del peligroso tramo por la carretera Campo-Castejón de Sos.

Finalmente, he acabado la etapa en Viu, después de una ascensión bastante apestosa desde la presa que hay sobre el río Esera. He llegado muy justito, pues me he hecho toda la etapa sin comer. Debería haber parado en Seira, para sacar dinero y comer algo, pero esta falta de previsión es una muestra más de lo descentrado que he estado hoy. En definitiva, nada más llegar y sin ducharme me he comido unos regenerantes huevos fritos con lomo y pimientos.

Después de ducharme y descansar, he ido a darle un manguerazo a la bici, y resulta que habían llegado los catalanes, haciendo una etapa mucho mejor que la mía, pues ellos habían salido del Pont de Suert, donde pararon a sustiuir uno de los transportines. Hemos cenado juntos comentando la aventura.

PD: me he pasado todo el día poniéndome y quitándome ropa de abrigo, pues tan pronto hacía frío como calor.

  • Casa Miguel“: Yo recomiendo. Habitación con baño propio, comida, cena y desayuno: 45 €.
  • Cena: arroz a la cubana y chuletas.

Día 8. 21/07/07. Viu-Fiscal

Hoy ha sido un mal día.

A eso de las 06:00-06:30 h, se ha iniciado una tormenta y ya no ha dejado de llover en todo el día. Además, mi congestión no sólo no mejora, es que además me ha afectado al oido derecho.

Mis compañeros catalanes y yo, después de desayunar bien temprano, hemos estado esperando a ver si paraba la lluvia, pues eso nos decía un paisano de Viu. Cuando le hemos vuelto a preguntar a ver si eso iba a parar, nos ha respondido con bastante sorna:

– “Hasta ahora, siempre que se ha puesto a llover, ha parado”

Ante esto, a las 12:00 h, hemos decidido salir bajo la lluvia.

Los catalanes siguiendo la Transpirenaica. Yo, valorando la situación meteorológica, mi estado de salud, y mi estado financiero, también he salido, pero cambiando un poco la ruta prevista para hoy,

Si hubiera tenido dinero, probablemente me hubiera quedado en Viu descansando un día, pero no tenía pasta, así que he retrocedido hasta la presa sobre el Esera, y desde allí, hasta Campo (por la N-260, la misma peligrosa carretera de ayer). Desde Campo, ascendiendo al Coll de Foradada por un tramo de la N-260 mucho mejor (pero en éste, además de lluvia, niebla), he ido hasta Ainsa, donde he comido y sacado dinero.

Desde Ainsa he ido hasta Fiscal siguiendo por la N-260. Y ese tramo es de película, pero de película de miedo. ¿Eso es una Carretera Nacional?. Sin arcenes. Firme en mal estado. No se pueden cruzar dos coches sin dificultad, con dos túneles de entre 200-300 metros sin iluminar… Y todo el trayecto lloviendo. Increíble.

Cuando finalmente he llegado a Fiscal, no quedaba alojamiento. Resulta que están de fiestas. Hoy hay fiesta de “Primera Línea“. Se espera mucha juerga. Afortunadamente, los del albergue “Saltamontes” me han encontrado un hueco, no sin antes advertirme de que quizá no pudiera dormir bien por el jolgorio. Por lo visto, el año pasado fue el desmadre total… y yo comparto habitación con 9 personas…

Resfriado y todo el día bajo la lluvia. Deprimente oiga. Menos mal que al menos he avanzado en la ruta y que el ambiente festivo empujaba a beberse unas cervecitas… ¡Qué dura es la vida del Transpirenaico!.

PD: muy amablemente los catalanes me ofrecieron dinero, pero eso, perdido en Viu, hubiera sido pan pa hoy y hambre pa mañana.

PD2: los gallegos salieron de Fiscal al mediodía, y yo llegué a la tarde.

  • Albergue “Saltamontes“: Yo recomiendo. Alojamiento 14 €.
  • Cena: ensalada, pollo guisado y helado.

 Día 9. 22/07/07. Fiscal-Senegüé

Resulta que cuando yo estaba acabando de prepararme para salir por la mañana, regresaban los festeros. Así que perfecto. He podido dormir fenomenalmente en una habitación para diez personas ocupada sólo por mí.

Tras el día de carreterita de ayer, hoy vuelta a los caminos. Precisamente a los caminos que Laparra advierte que “en época húmeda, el terreno arcilloso acumula barro y agua, lo que complica y endurece el recorrido”.

La salida de Fiscal ha sido complicada… por los zombies que regresaban tras una noche de juerga, y porque las obras en la zona del camping hacen que las indicaciones de Laparra hayan quedado desfasadas en este punto. Enseguida se comienza a subir pasando por Bergua y posteriormente por Sasa (un pueblo con el ambiente propio de los que han sido abandonados… sitio peligroso para mí, pues me gusta mucho ese ambiente y si no me controlo, puedo perder mucho tiempo en sitios así).

Inmediatamente después, comienzan los problemas con el barro pegajoso y las rodadas de los 4×4, que se reducen algo al cruzar el barranco de Sarriates.

Se llega relativamente fácil hasta el Cuello de Tres Cruces, pero desde allí hasta la Peña Oturia el camino es muy duro. Tampoco el descenso se inicia tan rápido como el perfil de la ruta hace creer. Recorrer la pista esa llena de vacas es duro.

Cuando llego a Senegüé, no logro contactar con los alojamientos rurales (luego me dicen que algunos se han aprovechado de las subvenciones para arreglar las viviendas, pero no están dispuestos a prestar el servicio de turismo rural…).

El caso es que me acerco hasta Larrés -adelantando así en la etapa de mañana- pero allí el turismo rural que hay está lleno, y los dos hoteles cerrados. Retorno muy contento a Senegüé para alojarme en un Hotel junto a mi querida carretera N-260. Al menos hay una gasolinera donde he podido limpiar y engrasar a la niña, que buena falta le hacía.

Con todo, la etapa ha estado muy bien. Muy divertida. Aunque había bastante barro, no ha llovido e incluso llegando a Senegüé el sol cascaba bien.

  • Hotel “Casbas“: Yo recomiendo. Alojamiento, cena y desayuno… no lo se, se me ha olvidado el precio (suelo olvidar los malos recuerdos). Algo menos de 90 €.
  • Cena: una especie de cocktail de nosequé, que devoré sin ningún miramiento, migas con pera, bistec y tarta.

Día 10. 23/07/07. Senegüé-Echo

El punto hedonista de la noche en el Hotel “Casbas” me ha sentado bastante bien. Cena, habitación y desayuno como Dios manda.

A la mañana estaba nublado, y además, al dirigirme hacia Larrés, iba hacia las montañas donde en apariencia estaban más cargadas las nubes… Efectívamente, nada más pasar Larrés ha empezado a llover intensamente, aunque todavía estaba a tiempo de retroceder, cobijarme en Larrés y esperar. A la hora y media ha remitido y he salido, aunque sin muchas esperanzas de mantenerme seco…

La subida a Pueyo de Escués era un auténtico barrizal. Mucho peor que lo que me encontré en la Peña Oturia. Aunque en un tramo peor que el barro eran las moscas. Llegando a la cima, mientras intentaba pasar unas roderas de 4×4 sin mancharme demasiado, la rueda trasera ha resbalado hasta el interior de una rodera, la bici ha actuado como una palanca y yo he salido volando, hasta aterrizar grácilmente en un barrizal. Y todo por hacer cosas raras para no mancharme… lección aprendida. Recuento de daños: mecánicos: 0, físicos: 0, amor propio: 10.

Inmediatamente después, me encuentro con unos tramos totalmente inciclables por la pendiente, así que lleno de barro de arriba a abajo comienzo a empujar la bicicleta… y de pronto se abre el cielo y me cae una tromba tremenda. Las blasfemias están pensadas para estos momentos.

Cuando he llegado a las ruinas de Pueyo de Espués ya no llovía, pero me había aclarado totalmente… excepto las calas, claro. Mientras las limpiaba incluso ha salido el sol, que más o menos me ha acompañado hasta Echo, por lo que he llegado seco. En Castiello de Jaca me he encontrado a los primeros peregrinos.

He llegado a Echo bastante tarde. Me he alojado en Casa Chuanet, un turismo rural que es más bien un Hotel… Me han permitido guardar la bici en la recepción, pero sólo porque espantados han visto el grumo de barro cuando ya estaba dentro.

  • Casa Chuanet“: Yo recomiendo. Todo nuevo y limpio. Habitación con baño 34 €.
  • Cena: plato combinado huevos con lomo, pimientos, patatas y helado.

Día 11. 24/07/07. Echo-Otsagabia

Retrocediendo desde Echo hasta tomar la A-176 dirección Ansó, subí el puerto de Ansó, por una carretera con poco tráfico, y perfectamente pavimentada, pero que me hizo olvidar el frío matutino. Aunque esta carretera llevaba directamente a Ansó, siguiendo la Transpirenaica tomé el desvío por una pista ancha y empinada, que finalmente se transforma en sendero que acaba atravesando un barranco. Agua y barro… ¿por qué no fui directamente por carretera?.

Ansó es una preciosidad. Desde allí, por una carretera que circula encajonada junto al río Beral, hasta Zuriza. Luego, una corta subida me deja en el puerto de Los Navarros, por donde se entra por fín en Navarra. Junto al cartel, sale a mano izquierda una pista que poco a poco se transforma en un senderito con unos toboganes de tierra muy divertidos que me dejan enseguida en Isaba, a la hora de comer.

Me las prometo muy felices, pensando en comer prontito y buscar alojamiento… sin darme cuenta de que hay MUCHA gente, mayormente barrigones medio cocidos, enfundados en maillots del Euskaltel… sí, efectivamente, me he metido de lleno en el recorrido de la 16ª etapa del Tour de Francia 07 (Gourette-Col d’Aubisque), especificamente, el trayecto desde Isaba al puerto de Larrau se encuentra ya controlado. Tampoco hay alojamiento en Isaba (además, me quedaría atrapado pues al día siguiente iban a estar todas las carreteras cerradas).

Conclusión, adelantar todo lo que pueda, para que no me cierren las carreteras… e intentar buscar un sitio para dormir. Sigo hasta Uztárroz, donde no hay alojamientos libres. Desde allí, hasta el desvío que sube a Larrau… pero ya está cerrada la carretera, así que abandono el recorrido de la Transpirenaica siguiendo hacia el sur -entre los ánimos de barrigones borrachos ensayando para el Tour- hasta Izalzu, donde también están todos los alojamientos completos… sigo hasta Otsagabia, donde de casualidad logro encontrar alojamiento (gracias a una reserva cancelada). Como resultado, tengo una vivienda (casa rural “Pierra”) para mí sólo. Me ducho y me voy a comprar comida para hacerme la cena y el desayuno del día siguiente. Ha habido suerte. A pesar de los “deportistas” forofos del Tour.

  • Casa Rural Pierra“: Yo recomiendo. Todo nuevo y limpio. Habitación con cocina y baño compartidos 20€.
  • Cena: Tortilla de atún y donuts.

Día 12. 25/07/07. Otsagabia-Erratzu

Después del desvío de ayer, hoy se trataba de retomar la Transpirenaica en Irati. Para ello, saliendo con bastante fresco desde Otsagabía, primero había que subir al Paso Tapia, todo por carretera, pero bastante largo.

Una vez arriba, cuando estaba abrigándome para bajar, llegó uno de los catalanes que me encontré en la Torre de Cabdella. Su compañero había “plegado” dejándolo en solitario. Resulta que a él también le había cogido la etapa del Tour, y había tenido que hacer el mismo desvío que yo, durmiendo también en Otsagabia, sólo que él durmió en malas condiciones en el camping, y yo la verdad es que lo hice a cuerpo de rey (todo por no habernos intercambiado los móviles). Nos intercambiamos los teléfonos y los correos electrónicos, y esa fue la última vez que nos vimos, ya que yo iba con bastante prisa, pues tenía previsto adelantar bastante ese día para llegar hasta Erratzu.

La vuelta al embalse de Irati la hice por el sur, acortando bastante en un descenso pronunciado, pero dejándome en el tintero las pistas que recorren el embalse por el norte saliendo desde las Casas de Irati.

Desde el cierre de la presa, en vez de coger la pista de cemento, sale un divertido sendero local (SL) que discurre junto al río Irati y que te deja cerca de la fábrica de armas de Orbaizeta. Desde allí, se sube al collado Navala (subida que se me atragantó bastante), al poco se llega a Roncesvalles.

Luchando contra peregrinos logro hacerme un bocadillo, con el que a su vez me hago el ánimo para seguir. Corta subida por carretera hasta el puerto de Ibañeta, donde se toma una pista en la que comienzan a aparecer esas queridas pistas de cemento de pendiente imposible. La bajada desde el collado Lindux (ya en Francia) es muy rápida, por un firme de piedrecillas muy resbaladizas. En esa bajada fue en el único sitio que me quedé sin cobertura de satélites para el GPS, pero no tiene pérdida, se baja, y se baja, y se baja, desde los 1.175 m del Collado Lindux a los 300 m de Banca, para volver a subir inmediatamente a los 850 m del collado Elorrieta. Las pistas de cemento iniciales las hice casi íntegramente a patita. E incluso así, y con el calor que hacía sufrí bastante.

La bajada desde el collado Elorrieta es muy rápida, y con bastante pedrolo, pero te deja inmediatamente en Erratzu. Buscar alojamiento, ducharme y cenar. Prueba conseguida.

  • Casa rural sin identificar. Lo que yo entiendo que debe ser una casa rural. Habitación y baño compartido 20€.
  • Cena: Bokata de lomo kon pimientos y helado.

Día 13. 26/07/07. Erratzu-Hondarribia

Último día.

Hoy he quedado para hacer la última etapa con mi hermano. Como ya es costumbre, dificultades para desayunar de buena mañana en esos pueblos en los que tanto se madruga(ba). Salgo de Erratzu por carretera dirección Elizondo, con frío y una niebla muy pesada, que hace que la humedad se pose sobre todo el cuerpo.

En la gasolinera de Elbetea me encuentro con mi hermano, y juntos nos vamos a desayunar a Elizondo.

Retrocedemos de nuevo hasta Elbetea y desde allí, comenzamos el ascenso por asfalto hasta Bagordi, donde nos comienza a sobrar ropa. Durante la subida disfrutamos de las vistas del valle del Baztán con la niebla posada sobre las poblaciones. Al poco se abandona el asfalto para dirigirse al collado Bagatxeta, coincidiendo con el GR 10.

Después de una bajada, alcanzamos el collado de Esquisaroy, donde estamos bastante rato buscando el recorrido que según Laparra, tras cruzar la carretera, coincide con el GR 10, pero que no encontramos. Después de unas cuantas vueltas, lo localizamos, siendo inicialmente un sendero bastante machacado por talas forestales, a partir de las cuales poco a poco va cerrándose por helechos y zarzas, haciendo el recorrido bastante penoso para el que no llevaba las piernas protegidas -mi hermano- que sin embargo iba abriendo camino a buena velocidad… probablemente debido al trance provocado por los continuos zarpazos de las zarzas.

Comemos en Etxalar donde arreglamos el único pinchazo de toda la travesía, que sufrió mi hermano. Cogemos la N-121 hasta llegar a Lesaka, y desde allí por la Vía Verde del Bidasoa, hasta Endarlatza, donde abandonamos Navarra para entrar en Gipuzkoa siguiendo por la N-121 (al encontrarse en obras, es un tramo peor que el de Campo-Castejón de Sos) hasta llegar a la gasolinera de ZAISA en Behobia (Irún), donde limpiamos las bicis y nos separamos.

De nuevo a solas con mi niña, hago el trayecto hasta Hondarribia. Aunque no me lo esperaba, me emocioné bastante. Pero sin mariconadas, ¿eh?.

Después de estar unos días con la familia, toca volver a empaquetar a la niña y coger el autobús de regreso a Valencia.

Dicen que después de la Transpirenaica, las rutas en bicicleta de montaña no vuelven a ser iguales. Es cierto.

Las fotos de la ruta, AQUÍ.

ANEXOS

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