Soledad, compañía o macro quedadas

Soy una oveja descarriada. Cuando salgo a la montaña busco -entre otras cosas- la soledad, abandonar el rebaño. Me gusta salir sólo y si no me encuentro con nadie… mejor. Salidas incluso de varios días, durmiendo bajo las estrellas. El que tiene miedo a la soledad, es porque se teme a sí mismo.

Yendo sólo, suelo echar de menos a alguien con quien compartir alguna vivencia, un paisaje o el esfuerzo de alcanzar una meta… (el esfuerzo, no la meta: lo importante en la bici ociosa es el recorrido, y no el destino).

Pero prefiero la soledad a que la compañía me impida saborear al máximo el triunfo del esfuerzo, la satisfacción de la planificación exitosa de un viaje (en rutas de varios días), o me impida disfrutar de sensaciones que recordaré como ninguna fotografía podrá… y sobre todo, lo más importante: que me impida meditar.

(Meditar, según el zen, es la condición natural de la conciencia humana, capaz de comprender por sí sola el significado de su existencia, aun si esto ocurre a nivel del inconsciente. Esta percepción se interrumpe por la agitación o el interés en los asuntos particulares que absorben nuestra atención. La práctica de un sistema o rutina de meditación devolvería a la mente a ese estado básico y primordial).

Cada vez estoy más convencido de que unas cuantas horas de bicicleta de montaña, cerca de la naturaleza, controlando la respiración, concentrado en la repetición de movimientos rítmicos, desconectando poco a poco de los problemas del día a día, es otra forma de meditación. La salidas regulares con la bicicleta de montaña en solitario son mi forma de meditación. Relajo mi mente y mi cuerpo. Vuelvo siendo mejor persona. Por no hablar de rutas de varios días, en las que la única preocupación es dar pedales, cuidarse a uno mismo, cuidar la mecánica y encontrar comida y alojamiento… de esas vuelvo hippie total.

Acompañado no soy capaz de lograr ese estado de bienestar, o al menos de lograrlo con la misma intensidad. Las salidas a la montaña podrían asimilarse a ver una película sólo o verla con alguien que no deja de hacer comentarios. Pero es que además de la parte lúdica (que me gusta), tiene la de meditación a pedales (que necesito).

Claro, para mí lo ideal es ir sólo… pero entiendo a los que en sus salidas a la montaña buscan otras cosas… bromas, camaradería, amistad. Pero creo que una cosa es ir acompañado y otra es montar la excursión del colegio… El número importa: no es lo mismo 5 invitados en tu salón… que se vayan y pasen otros 5… que se vayan y pasen otros 5 y así sucesivamente, a que se te metan 50 a la vez.

En suelo forestal no hay más limitaciones que las que establezca el sentido común (las mejores limitaciones), pero en los parques naturales sí que hay limitaciones para el número de ciclistas por grupo (que incomprensiblemente no es igual al número de senderistas).

Digo incomprensiblemente porque el problema de los grupos no es la erosión (que no obstante parece el meollo de la cuestión tanto para la administración como para el colectivo ciclista…). Cualquiera puede entender que erosiona lo mismo 5+5+5+5 que 20 a la vez… eso es así, claro, no es la erosión el problema. El problema es que para la fauna (en la que me incluyo) no es lo mismo grupos de 5+5+5+5 que una jauría de 20. Y me da igual que sean ciclistas que senderistas. Cuántas veces he alcanzado a grandes grupos de ciclistas o senderistas que ni me escucharon llegar, asustándose, tal era el jolgorio que llevaban. Sin embargo, yo llevaba disfrutando de su jarana desde lejos.

En todo caso es la opinión de un antisocial hablando de kdd´s (de ciclistas o de senderistas).

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8 respuestas a Soledad, compañía o macro quedadas

  1. Paloma dijo:

    Me ha encantado lo de la meditación Zen.
    Te veo juntando ambos índices con ambos anulares diciendo Ommmmmmmmmmmmmmm

  2. Ivan dijo:

    Cuanta razón. Ir en grupo puede ser divertido, pero solo disfruto mucho mas. rutas de varios días algo de dinero para alimentarme, un saco de dormir y a pasar la noche de playa en playa.

  3. jose serini sanchez dijo:

    A todo eso agregar que en soledad te puedes sentir como un enano en un inmenso valle o el rey del mundo cuando llegas a un puerto de montaña,pero nadie sabra jamas las alegrias y sufrimientos que pasas porque no hay palabras que describan algunas emociones.

    • jonhoa dijo:

      Efectivamente, pero hay más… en soledad no hace falta subir a la cima del mundo para sentirte fenomenal, y a la inversa, acompañado hay veces que pasas por sitios increíbles sin prestarles atención.

  4. manuel garcia murcia dijo:

    en un par de dias empiezo la gran aventura de mi vida, me voy de transiberia y si me quedaba alguna pequeña duda, gracias a tu blog tengo mas ganas de salir ya!!… gracias por tu aporte, ya te contare. un saludo amigo.

    p.d. la felicidad es cosas de dos (ruedas)

  5. Nisti dijo:

    A mi tambien me gusta salir en solitario, pero creo que es mas bien un asunto relacionado con el caracter de cada uno. Seguramente, tambien debo ser un poco antisocial, pero si la compañia es la adecuada tambien disfruto mucho, pero como muy bien dices todo tiene un limite. Una cosa es ir con un par de amigos con los que te compenetras y otra distinta es ir en una grupeta de cinco o seis personas. Puede parecer algo de poca importancia, pero yo lo noto bastante.

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