Desobediencia civil

Sabíamos -y ya demostramos (click para descarga)- que la circulación de bicicletas por las sendas de los Espacios Naturales Protegidos (ENP) tiene un potencial impacto ambiental bajo, y similar al de los andarines cuando discurren por esas sendas. Tras una reciente reunión, desde la administración medioambiental de la Comunitat Valenciana nos han aclarado algunas cosas:

  • La problemática de las bicicletas en las sendas de los ENP no es ambiental, deriva de un supuesto conflicto entre usuarios. En apariencia es una cuestión de seguridad sobre infraestructuras municipales (en las que medio ambiente, sin embargo, se considera competente). Esto se podría resolver mediante unas simples ordenanzas municipales, que establecieran códigos de conducta en las sendas (como hacen incluso para la circulación de peatones por las aceras… ver el Título VI de la Ordenanza de Circulación del Ayuntamiento de Valencia). Cuestiono además el supuesto conflicto en las sendas entre ciclistas y andarines, puesto que las únicas quejas que presentan los andarines tienen que ver con los cazadores (Borrador del PUP del PN de la Sierra de Espadán. Tabla III. 4.17. Resumen de las quejas y sugerencias recibidas. Año 2009).
  • Los funcionarios de medio ambiente adscritos a ENP están en contra de la modificación de las leyes que en la Comunitat Valenciana penalizan (y digo bien, penalizan… porque la realidad es que no lo impiden) la circulación de bicicletas por las sendas de los ENP. Es un criterio subjetivo que dicen estar dispuestos a mitigar si el impulso político les fija una directriz contraria a su criterio (si, esos mismos políticos que modifican la Constitución con rapidez y facilidad, o promueven la desobediencia civil cuando se encuentran con una barrera legislativa, o directamente inician el proceso de desconexión, sea eso lo que sea).
  • La modificación de estas leyes “es muy complicada” (es, ¿o la han hecho?). Es un procedimiento diseñado para que sea farragoso y tutelado por los funcionarios de medio ambiente adscritos a ENP que están en contra de la modificación estas leyes… vamos, como si de cambiar la Constitución se tratara… oh, wait.
  • Priorizan la conservación frente a la dinamización de los ENP. Yo considero que es lo mismo, uno sin otro no tiene sentido, y menos en el modelo de sociedad al que nos han dirigido los Nerones que nos han venido gobernando: las personas y organismos que dependan de financiación externa para su supervivencia van a tener problemas a corto y medio plazo (los dependientes ya los están teniendo). No soy el único que piensa esto… el mecenazgo en los ENP no es fruto de la casualidad, este ejemplo es muy bueno. La tutela de las administraciones superiores a los municipios que forman los ENP se acabará cuando estos municipios se den cuenta de que les va la vida en ello, y que al fin y al cabo, el dinero y el territorio es suyo. Qui paga mana… o no, si llevan 20 años pasándote por encima con el rodillo “democrático” y no tienes conciencia de tu fuerza. Demasiados años de caudillo para que un simple cambio político cambie la manera de gobernar, y de ser gobernados. Será difícil cambiar la ponderación de fuerzas establecida en las juntas rectoras de los ENP, diseñada para doblegar a los municipios que realmente forman los ENP.
  • Están dispuestos a pasar de un modelo del no a la circulación de bicis por las sendas de los ENP, a uno caso por caso, sobre la base de la senda, la calidad del ENP y la afluencia. Obviamente, estamos de acuerdo, nuestro leit motiv al respecto es que se permita circular a las bicicletas por las sendas de los ENP que no estén prohibidas al uso público (a todo uso público, si es por cuestiones medioambientales o de intensidad de uso, y a depende qué usos si es por cuestiones de seguridad). La experiencia me dice que cuando la administración medioambiental gestiona la seguridad los resultados no siempre son buenos. La administración autonómica considera que andarines y ciclistas de montaña son compatibles cuando sus recorridos no se intercepten, y a la vez, considera que el senderismo, la actividad ecuestre y el tránsito rodado de vehículos a motor, son “actividades compatibles siendo especialmente importante que los distintos usuarios cumplan y respeten la normativa vigente, así como las prioridades de paso, la utilización de las zonas habilitadas y los códigos de conducta ética” (Borrador del PUP del PN de la Sierra de Espadán, Tabla III.6.10 Compatibilización de actividades de uso público en el PN de la Sierra de Espadán). Aclaro por si alguien está en shock: consideran que los andarines no pueden compartir sendas con los ciclistas de montaña… pero sí pueden compartir pistas con los vehículos a motor… eso sí, siempre que respeten la normativa vigente, así como las prioridades de paso, la utilización de las zonas habilitadas y los códigos de conducta ética. Es la servidumbre ante el vehículo a motor del españolito medio sintetizada por un órgano medioambiental. Además, parece que se olvidan de que un ciclista puede pasar a andarín, y de nuevo a ciclista, en apenas 3 segundos, (empujando la bici te conviertes en andarín). Así que una prohibición en una determinada senda sólo implicaría algo tan ridículo como que llegados ciclando a esa senda, sólo tendríamos que descabalgar para hacer senderismo -esta vez- como andarines empujando una bici. Coherencia a tope da powa.

La sanción por circular en bicicleta por sendas en los ENP de la Comunitat Valenciana va de 600 a 6.000 € (si la infracción es tipificada como leve). Algo medido y ponderado frente a la clase de delitos a que nos tienen acostumbrados los que hacen y deshacen las normas.

Frente a este estado de cosas, la desobediencia civil (concepto inventado por Henry David Thoreau, anarquista al que se considera padre del ecologismo) se define como el acto de desacatar una norma -por lo general, una norma jurídica- de la que se tiene obligación de cumplimiento y que su transgresión puede acarrear inevitablemente un castigo. El término “civil” indica que el objetivo principal de la desobediencia es traer cambios en el orden social o político que afectarían la libertad de los ciudadanos.

“Hay momentos en que toda la ansiedad y el esfuerzo acumulados se sosiegan en la infinita indolencia y reposo de la naturaleza”

Es cualquier acto o proceso de oposición pública a una ley o una política adoptada por un gobierno establecido, cuando el autor tiene conciencia de que sus actos son ilegales o de discutible legalidad, y es llevada a cabo y mantenida para conseguir unos fines sociales concretos.

Para que un acto se clasifique como de desobediencia civil, se necesita que la acción se haga públicamente, que sea ilegal o que así lo clasifique el poder, y que al mismo tiempo quien cometa el supuesto delito sea consciente de sus acciones y motivos.

En base a todo ello, y siendo que la circulación de bicis por las sendas de los ENP no tiene efectos sobre el medio ambiente, presentando sólo un supuesto conflicto de usuarios que no comparto, comunico a quien proceda:

que voy a hacer sendas en los ENP respetando las prioridades de paso, la utilización de las zonas habilitadas y los códigos de conducta ética (que para el caso del ciclismo de montaña se traducen en este decálogo, click para descarga)

Con un país así, “Deseo por igual ser un buen vecino y un mal ciudadano”.

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